En la encrucijada de los valles del Guadalteba, Guadalhorce y Turón, se encuentra una de las más interesantes necrópolis prehistóricas de la provincia de Málaga. Se han conservado siete tumbas, construidas entre 2100 – 1900 años antes de Cristo, que recibieron cincuenta enterramientos colectivos, con ajuares funerarios consistentes en vasos de cerámica, adornos corporales (cuentas de collar y cochas marinas), amuletos y las primeras herramientas de metal que llegaron a la comarca (puntas de lanza y punzones de cobre). El recorrido por el cerro de las Aguilillas posee, además, el interés añadido del emplazamiento natural, en un pinar desde donde se controlan los tres valles.






